Una interpretación de parte de la Sonata a Kreutzer de Ludwig van Beethoven:
Sonata para Violin y Piano n.º 9 \”Kreutzer\”
La sonata
Cuando Ludwig van Beethoven compuso Sonata a Kreutzer, tuvo la intención de dedicársela a un buen amigo, sin embargo, éste se fue con una mujer que era del agrado de Beethoven. Este hecho hizo que le cambiara el nombre y se la dedicara a Rodolphe Kreutzer, uno de los violinistas románticos más importante. Según Pozdnyshev, protagonista de la novela de Tolstói, su mujer le fue infiel. ¿Quizás este paralelismo, entre la historia de Beethoven y los hechos relatados por Pozdnyshev, fuera el motivo de que Tolstói tomara el título de la sonata para su obra? ¿Tal vez el hecho de que la sonata compuesta por Beethoven sea muy difícil de tocar tiene algo que ver con el hecho de que, como plantea Pozdnyshev, una relación matrimonial es también muy difícil?

La novela.
En 1889, Lev Tolstói publica su novela breve Sonata a Kreutzer. En ella, Pozdnyshev, un terrateniente de la alta sociedad rusa, durante un viaje en tren, relata la historia de su vida a un compañero de vagón, desde su juventud, vivida de forma hedonista y placentera de la que no está nada orgulloso, pasando por los idílicos primeros momentos de su matrimonio y, más tarde, su progresivo deterioro, hasta acabar asesinando a su mujer.
Al poco de iniciarse la novela, Pozdnyshev revela, ante un grupo de viajeros que mantienen una conversación sobre el amor, que ha asesinado a su mujer. A partir de aquí, ya sin ningún misterio para el lector sobre cuál va a ser el desenlace, el interés del texto recae en la descripción del progresivo deterioro del matrimonio, que pasa del amor al odio, a la humillación y, en último lugar, a los celos.
“El verdadero amor… es el amor entre un hombre y una mujer dentro del matrimonio. (…) El amor es una preferencia manifiesta de una persona hacia otra”, dice una dama, a lo que Pozdnyshev responde: “Una preferencia que dura… ¿cuánto tiempo? ¿Un mes? ¿Dos días? ¿Media hora?”. Según él, en las novelas dura toda la vida, cosa que no ocurre en la vida real. Acaba afirmando que no existe el amor para toda la vida, porque al final siempre llega el momento de la saciedad, pues se agota con la satisfacción de los deseos.
Esta idea del amor caduco recuerda a un poema de Vinicius de Moraes:
SONETO DA FIDELIDADE
De tudo, meu amor serei atento
Antes, e com tal zelo, e sempre, e tanto
Que mesmo em face do maior encanto
Dele se encante mais meu pensamento.
Quero vivê-lo em cada vão momento
E em seu louvor hei de espalhar meu canto
E rir meu riso e derramar meu pranto
Ao seu pesar ou seu contentamento.
E assim, quando mais tarde me procure
Quem sabe a morte, angústia de quem vive
Quem sabe a solidão, fim de quem ama
Eu possa me dizer do amor (que tive):
Que não seja imortal, posto que é chama
Mas que seja infinito enquanto dure.
SONETO DE FIDELIDAD
Entre todo, a mi amor estaré atento
antes, y con tal celo, y siempre, y tanto
que aún delante del mayor encanto
con él se encante más mi pensamiento.
Yo lo quiero vivir cada momento
y en su loor he de esparcir mi canto,
reír mi risa y derramar mi llanto,
a su pesar o a su contentamiento.
Y… cuando, después, venga y me busque
tal vez la muerte, angustia de quien vive,
tal vez la soledad, fin de quien ama
pueda decirme del amor (que tuve)
que no sea inmortal, puesto que es llama,
pero sea infinito, mientras dure.
Según Pozdnyshev, el amor no es algo ideal y elevado, como se piensa, sino que es ruin y vil. De hecho comienza siendo idílico para poco a poco ir transformándose en todo lo contrario. El amor dentro del matrimonio no existe, lo único que cabe es la relación carnal, el goce sexual.
En la parte final de la película Terciopelo azul de David Lynch hay una escena en la que el amor muestra su versión más descarnada. La novia de Jeffrey, el protagonista, ve cómo otra mujer le dice a su novio: “Abrázame, abrázame, abrázame. Mi amor secreto. (…) ¡Te quiero, ámame! (…) Dejó su semen dentro de mí. Dime que hice bien en entregarme a ti. (…)”. Tras hablar por teléfono con él y decirle: “Me mentiste. Te perdono Jeffrey. Te quiero, te quiero (…)”, y después de colgar, entre sollozos dice: “¿Dónde está mi sueño dorado?”. En esta escena, al margen de las circunstancias de la trama que la envuelven, el amor idílico de la novia del protagonista, el sueño dorado, se desvanece y deja paso al amor de carne y hueso, a la desdorada realidad.
Según Pozdnyshev, el hombre cae en la tentación natural de la belleza de la mujer y miente cuando habla de sentimientos elevados, pues sólo le importa su cuerpo, porque para él es tan sólo un objeto sensual. Es un depravado que, al no respetar los períodos de lactancia de la mujer queriendo tener sexo con ella, se aparta de la ley natural que siguen los animales.
Según él, la mujer sabe cuáles son las necesidades del hombre en relación con ella y por eso explota al máximo su sensualidad para conquistarlo a cambio de su bienestar. Además, ha sido educada para atraer al hombre. A pesar de todos los cambios sociales que ha habido, sigue siendo un objeto de deseo para el hombre. Este hecho sólo puede cambiar si el hombre cambia la concepción que tiene de la mujer y ella cambia la concepción que tiene de sí misma. Ambos sexos se comportan de la misma forma cuando se trata de entablar una relación: lo hacen por mero interés personal.
“Pero, ¡si el matrimonio en nuestro tiempo es sólo un engaño!”, dice Pozdnyshev. Hombre y mujer se presentan en sociedad ante el resto de personas aparentando estar en perfecta unión, pero la realidad es otra bien distinta. La hipocresía es uno de sus pilares básicos. De ahí que Pozdnyshev diga al hilo de la conversación mantenida con la dama que al principio de la novela defiende la existencia del amor verdadero dentro del matrimonio: “Hablan… y todos mienten…”.
En la película El apartamento de Billie Wilder hay una escena en la que el jefe de la protagonista, hombre casado con el que ella cree tener una relación relativamente seria, le dice: “Hazte una pregunta, ¿por qué un hombre sale con tantas mujeres?, porque no es feliz en su hogar, porque se siente solo. (…)”. El hombre no es feliz, sin embargo mantiene el matrimonio y para compensar el vacío que siente se busca una o más amantes. Basado en el amor eterno de los cónyuges, el matrimonio es una institución que se agota al poco de haberse formado.
A mitad de la novela entran en juego los celos. La mujer de Pozdnyshev deja de dedicarse a la cría de los hijos, por mandato médico, y este hecho hace que se sienta de nuevo atractiva para los hombres. La pareja entra en una fase de rutina, de aburrimiento que combate dedicándose a las relaciones sociales, la educación de los hijos, las visitas médicas, etc., o sea, manteniéndose ocupados para no ver lo desgraciados que son. Poco a poco el amor va transformándose en discusiones, distanciamiento, discrepancias, odio, etc. hasta que en la vida de la pareja aparece Trujachevski, violinista, y despierta en Pozdnyshev los celos que desencadenan el trágico desenlace. Este sentimiento tan poderoso que nace en muchas parejas es el detonante del fracaso en el que acaban, tanto si se rompen como si no lo hacen y simulan estar bien ante los demás, como hace Pozdnyshev dejando que su mujer haga un concierto con Trujachevski ante un grupo de amigos.
Después de una descripción pormenorizada de todo lo que va pasando por la cabeza de Pozdnyshev, mientras se va desarrollando la relación de su mujer con Trujachevski, que interpretan juntos la Sonata a Kreutzer de Beethoven, éste acaba diciendo que “Todo en lo que pensaba tenía alguna relación con él. Sufría terriblemente. El mayor sufrimiento estaba en la ignorancia, en las dudas, en la hipocresía, en el desconocimiento de lo que ella realmente necesitaba: amar u odiar.”
“- Tocaban la Sonata a Kreutzer de Beethoven. ¿Conoce usted el primer presto? ¿Lo conoce? – gritó él.
¡Oh!… es algo terrible esa sonata. Precisamente esa parte. Y en general la música también es algo terrible. ¿En qué consiste? No lo comprendo. ¿Qué es la música? ¿Qué es lo que hace? ¿Y cuál es su fin? Dicen que actúa de una forma que enaltece el alma. ¡Es una tontería, es mentira! Actúa, realmente actúa – hablo de mi propia experiencia -, pero no de una forma enaltecedora. Ella no lo hace ni de una forma enaltecedora, ni apaciguadora, sino de una forma que irrita el alma.”
Tras esta descripción de los efectos que provoca la música en el alma, según Pozdnyshev, se acaba este breve recorrido por algunas, pues son muchas las que se pierden en esta reseña, de las reflexiones expuestas por Pozdnyshev a lo largo del relato.
Estamos ante una novela publicada a finales del siglo XIX a la que el paso del tiempo parece no afectarle. Una novela que desmitifica las relaciones entre el hombre y la mujer al desprotegerlas de la máscara del amor, dejando al descubierto el desconocimiento entre los miembros de la pareja, la imposibilidad de comunicación, la incomprensión, el egoísmo y otros muchos factores que, poco a poco, a modo de carcoma, van minando las relaciones. Una novela que critica abiertamente a la sociedad rusa acomodada por su hipocresía e inmoralidad, algo aplicable a cualquier sociedad acomodada, o no, como se ve en la escena de El apartamento; que pone en jaque a la Iglesia al cuestionar el matrimonio y el pilar básico sobre el que está fundamentado, el amor entre los cónyuges; que también se adentra en el terreno autobiográfico. Una novela cuyo protagonista se muestra tan desengañado de la sociedad en la que vive que llega a plantear la completa extinción de la raza humana: “¿Y es que hay alguna necesidad de que continúe? (…) ¿Para qué quiere que siga existiendo este género humano? (…) Y ¿para qué tenemos que existir? (…) ¿Y vivir para qué? Si no existe ningún fin en la vida, si se nos ha dado la vida por dárnosla, no tiene sentido el vivir. Y si es así, entonces Schopenhauer, Hartmann y todos los budistas están en lo cierto. Y si la vida tiene un fin, entonces está claro que la vida tendría que terminar cuando lo alcanzara. (…) ¿Qué el género humano dejará de existir? ¿Quizá cualquiera que no mire al mundo puede dudar de ello? El final de la existencia es seguro, como la muerte.”
En esta novela hay un doble nivel narrativo, dos relatos, dos narradores, estructurados a modo de “muñeca rusa”, es decir, uno dentro de otro: un primer narrador, que es a su vez interlocutor del segundo, que relata el viaje en tren durante el cual el segundo narrador, Pozdnyshev, cuenta su vida. La acción es escasa, sobre todo en la primera parte hasta que aparecen los celos, pero, a pesar de ello, el relato consigue meter al lector en la piel del narrador obligándole a hacer un descenso por los rápidos de la mente acelerada de este. Esta simbiosis entre narrador y lector, Tolstói la consigue utilizando el recurso del narrador en primera persona. El punto de vista desde el que el narrador cuenta la historia es totalmente subjetivo. El lector pronto se sitúa en este mismo punto de vista, desconociendo así la versión de los hechos que tienen los otros personajes. Al final, la ignorancia, las dudas que padece Pozdnyshev son las que también le quedan al lector que acaba por no saber si realmente la mujer de Pozdnyshev y Trujachevski tienen algún encuentro amoroso. Narrador y lector sufren igualmente por no saber.

El autor.
Lev Nikoláyevich Tolstói, también conocido como León Tolstói, novelista ruso considerado como uno de los más grandes escritores de occidente y de la literatura mundial, nace en 1828 y muere en 1910. Sus obras más famosas y conocidas son Guerra y Paz y Anna Karénina.
Comenzó a estudiar derecho en la Universidad de Kazan, licenciándose en la de San Petersburgo. Se trasladó a Moscú, donde contrajo numerosas deudas a causa del juego. Se enroló en el ejército y se fue a la guerra contra Turquía. Estando en el ejército comenzó a escribir y en 1852 acabó su primera novela Infancia. Su obra está adscrita a la corriente realista, y en ella intentó reflejar fielmente la sociedad en la que vivía.
Tuvo una importante influencia en el desarrollo del movimiento anarquista. Fue precursor del denominado “naturismo libertario”. Escribió en su postrer libro Últimas palabras (1909) que hay que vivir según la ley de Cristo: amándonos los unos a los otros, siendo vegetarianos y trabajando la tierra con nuestras propias manos.
La contradicción que había entre su vida cotidiana y su ideología, le hizo decidirse a dejar los lujos e irse a vivir a su pueblo natal junto a los campesinos. Fundó en la aldea una escuela para los hijos de los campesinos y se hizo su profesor, autor y editor de los libros de texto que estudiaban. Impartía módulos de gimnasia y prefería el jardín para dar clases. Creó para ello una pedagogía libertaria cuyos principios instruían en el respeto a ellos mismos y a sus semejantes.
Rechazó toda su obra literaria anterior y criticó a las instituciones eclesiásticas en su obra Resurrección, lo que provocó su excomunión. Ni siquiera una carta que le envió su amigo Iván Turguéniev en su lecho de muerte para pedirle que regresara a la literatura, hizo que cambiara de opinión. Al final de su vida intentó renunciar a sus propiedades en favor de los pobres, aunque su familia lo impidió.
Bibliografía
Referencia bibliográfica a texto completo en internet:
Padró Pastor, Guillermo. Dos genios, dos épocas. Lectura comparativa de “La sonata a Kreutzer” de Tolstoi y “El túnel” de Sábato.
http://www.recercat.net/handle/2072/68652
Fede Romero.-